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ANTINFERNO (II)

-actualmente dandole vueltas-

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ANTINFERNO (I)

-ACTO PRIMERO-

                                                        ” Ahora siento las cosas normalmente. Pero en unas horas atrás no recuerdo más que secuencias. Sí, secuencias es la palabra adecuada. ¿Como explicar? Bien: he vivido momentos no se donde. Tampoco se decir si deseo llamarlo vivir porque no ha sido exactamente eso, pero, sin embargo, estoy vivo y significa, que yo sepa, que lo estaba hace un rato también. Aunque en realidad no puedo demostrar que no haya resucitado. Por lo que entonces he estado muerto.”

                                                                               -Hombre sobre el que se ha puesto el Sol-

1.- Los mártires del cañamo.

                Bautizado como fármaco de paz, el cannabis es una de las plantas más queridas, laureadas y universales de nuestro entorno y cultura. A causa de ello, se ha visto inmortalizado en multitud de textos, tratados, estudios, himnos, guias de viaje, debates, simposios, asociaciones defensoras, mitos y demás literaturas que amablemente conformaban un corpus cannabicum.

                            Aunque un porcentaje muy elevado de las obras hablaban de las virtudes y maravillas de la planta, una creciente rama del conocimiento no dudó en demonizarla. Aparecían algunos escritores, articulistas y científicos que condenaban la sustancia como lobo con piel de cordero. La describian como una especie de sirena homérica que con su dulce y embriagador canto no pretende sino devorarnos, destrozarnos y desterrarnos a la locura.  Aqui tenemos un ejemplo de la bipolaridad (antiguamente llamada dualismo) que comentabamos en el preludio.

                                           Como el que no quiere la cosa, los dos extremos del debate se convirtieron en similares puntos de vista. Unos demonizaban la planta y otros demonizaban a los demonizadores. De manera que los defensores de la magnificencia del cannabis comenzaron a acusar a los anticannabis de  tiranos, desalmados, gente alejada de la unidad o de la mística y en definitiva ciegos e insensibles. La respuesta de los prohibicionistas y anticannabis acabó siendo la misma postura que frente a otras sustancias. Así se defendieron etiquetando a los consumidores de adictos, enfermos, víctimas y demás apellidos sociales.

                                               De esta manera, en mitad del fuego cruzado, los bandos se van consolidando y  jerarquizando para no perder posición en lo que ya es a todas luces una batalla.  O estás con la planta o contra ella. O dices sí o dices no.

                                    Como cabía esperar muchas personas tuvieron que decidirse por un bando inmediatamente. Así por afluencia a los distintos bandos de personas de diversos estratos sociales las posturas cada vez se fueron haciendo más radicales y concentradas.  Bajo esta circustancia ni que decir tiene que la autoexperiencia, la voluntad, la curiosidad, la exploración y otras otras muchas vivencias necesarias para el que se adentra en una sustancia, quedaban excluidas El cannabis o te sienta bien o mal. Asi de sencillo lo expresan la mayoria de consumidores. Sin matices o nuevas interpretaciones. No. O al cielo o al infierno.

                                      Gracias a esta unidimensionalidad aparecen los mártires del cañamo.

2.- El instinto botánico.

                    Desde los albores, tanto en lo documentado como en lo transmitido de unos a otros, hay un reflejo en el ser humano paralelo al de la succión. Éste es la ingesta de plantas. Estas plantas han sido alimento, remedios, venenos, materiales, deidades, vehiculos, abrigo y combustible. El hombre ha encontrado en las plantas una forma de comunicación e interpretación de su entorno. Desde el que se alimenta hasta el que se comunica con los dioses.  Y en muchas ocasiones una misma planta podía ser todo lo anterior dicho, normalmente segun el empleo. Y la dosificación.

                           Una de las plantas más ligadas al hombre ha sido y es el cannabis. Bajo diversos nombres y en culturas distinas pero en definitiva con una relación similar en todos sitios y épocas. En nuestra actualidad y sociedad, sigue identicamente presente pero condenada a la discordia anteriormente comentada. Es a la vez un vicio y un pacificador. Buena y mala.

                             Una persona cualquiera, empujada por su instinto y mil factores más, acaba relacionandose tarde o temprano con el cannabis. En base a sus primeras experiencias, impulsivamente, por causa de lo conocido por textos o amigos o el ministerio de sanidad, se posicionará en un bando de la reyerta. Si le sienta bien, se rie a carcajadas, se siente hiperestésico y en paz, lleno de hambre, etc, será un nuevo defensor y consumidor. Si le sienta mal, le horroriza, etc, será otro detractor implacable. En cualquier caso, primeras experiencias aislan de una visión de conjunto. Y esto es el resultado más lejano de lo que fue la intención que promovió la relación del hombre con las plantas  y en este caso con el cannabis. Es puro fanatismo.

3.- Llamémosle X.

                             Hace un tiempo encontré un texto ( Aqui podeis leerlo: http://www.facebook.com/photo.php?fbid=207812882605446&set=a.179035445483190.58650.149062961813772&type=1 ). Se trataba de ciertas reacciones por consumo de sativas. Una de las cosas que me llamó la atención fue la inclusión de descripciones de alteraciones mentales entre el repertorio  de una forma desdramatizada. Entre los textos o la mitologia urbana del cannabis hay muy pocos casos en los que el emisor no se posicione radicalmente en uno de los extremos. A partir de aqui, un determinado grupo de usuarios, bajo ciertas circunstancias, se convierten es marginados.

Existen varios modos de acabar en esa situación para la persona que tiene una o varias malas experiencias con la sustancia. Por una parte, los usuarios que consumen en grupo, en muchas ocasiones, tras abandonar el consumo por una mala experiencia se sienten excluidos y alienados de ese grupo. Sus anteriores compañeros de consumo seguiran defendiendo que es una sustancia inofensiva, le haran en ocasiones sentirse culpable por tener esa mala experiencia. Mediante recriminaciones y desinformacines lo convenceran de que el problema era él, hasta tal punto en el que  algo bueno le hizo daño. Esta persona puede sentirse rechazada y expulsada de las dimensiones místicas que sus compañeros aun disfrutan. Por eso hay sujetos que continuan consumiendo pese a no sentirse bien solo por continuar en ese grupo.

Por otra parte tenemos consumidores más apasionados. Aprendices de brujo que con más o menos atino se adentran en distintas sustancias más o menos visionarias con la intención de aprender más sobre ellos mismos y el mundo. Este sector suele estar más informado por lecturas de diversas índoles. Chamánicas, descriptivas, científicas, etc.. Igualmente se sentiran marginados y excluidos tras la mala experiencia, ya sea porque sus sensaciones no coinciden con las de el psiconauta de turno (textos procannabis) o porque buscando una explicación más mundana,con la intención de obtener un diagnostico que convierta su problema en algo definido y solucionable se encuentren conque lo que les ha ocurrido se considera y se trata como una patología grave, generalmente de corte psiquiatrico (textos anticannabis).

En ambos casos se suele archivar lo vivido en el nefasto cliche del “mal viaje”, un termino que  sin ningun fundamento se toma la libertad de convertir una experiencia que se escapa a los conceptos y los sentidos en algo bueno o malo. El individuo que tiene una mala experiencia o muchas y que renuncia definitivamente a la planta se siente culpable y arrepentido. Se le trata en los circulos de consumidores como alguien inferior o más debil. Alguien menos capacitado para ciertas experiencias, que no está a la altura. En definitiva alguien inferior a los que no han tenido malas experiencias. Y la existencia de esta forma de malestar cultural tambien radica en la sobrepolarización. Una inmensa cantidad de publicaciones de los afines al cannabis son puro panfletismo; así como una inmensa cantidad de publicaciones de los detractores son basura alarmista.

Dicho esto, en la tercera y última parte expondre el método por el cual estos mártires podran reconciliarse con las sativas con el fin de formar su propia opinión de ellas y así poder tomar una postura que en cualquier caso convertirá la supuesta “mala experiencia” en aprendizaje y aceptación. Quiero demostrar mediante sus propias herramientas que ambas posturas están equivocadas.



ANTINFERNO

-PRELUDIO-

                       Los grandes progresos en el pensamiento han radicalizado y ennoblecido posturas arcaicas y poco flexibles mediante desarrollos de sistemas que pretendian lo contrario. Así se hace patente bajo cada nueva tendencia  la lacra de considerar lo arcaico o antiguo como algo necesariamente inferior a lo actual.

                                  El ente pensante de la humanidad, convencido de que la experiencia es un grado, reescribe los conceptos y entenderes de todas las épocas. Lo hace mirando desde una posición elevada y altiva, fruto de una falsa sensación, animada por la ciencia, de que ahora, en la vejez, todo se interpreta con un porcentaje aplastante de conocimiento, entendimiento y posesión amplia de la verdad y otros coceptos y pesares abstractos.

                                       Esta autoridad adquirida no ha sido fruto de la construcción universal de un nuevo sistema, sino que se basa en los sistemas anteriores de pensamiento y evolución. Pero su relación no se traduce en un inspirarse, o hacer variaciones, sino en hacer autopsias amateur. Más basadas en el subjetivismo que en los detalles más neutrales.

 El revisionismo, la postmodernidad y la sobreinformación han provocado que el hombre actual mire hacia su historia como otro mito prehistorico. Se siente fuera de la historia y posicionado en un privilegio moral que le capacita para evaluar todo lo que han hecho sus ancestros con una claridad y eficacia incuestionable y elusiva, con sentencias que no requieren verificación o explicación y fundamentación porque “no cabe la posibilidad de errar en un sistema relativista”.  Esas sentencias suelen ser verdaderas o falsas, positivas o negativas no por dualismo fruto de la ignorancia, sino porque el conocimiento absoluto de ese dualismo dota al hombre de inmunidad hacia él, aunque aparentemente haga un uso fanático y continuo del mismo.

Socialmente, en un mundo donde el saber está dividido hasta lo absurdo en disciplinas aisladas, los objetos de la experiencia son explicados desde ópticas muy dispares, evidenciando esto que la fragmentación de las disciplinas es de por si un generador de dualismos. Las disciplinas tienen ahora convenios entre si para decir algo parecido o apoyarse para permanecer, pero han perdido nexos estrechos que tenian por venir todas de una primera y unica nocion de sabiduria o conocimiento. Se asienta como síntesis no la consecucion de ésta, sino la renuncia a ella.

A causa de ello la atmósfera de la teorízación es bipolar.




AURORA BOREALIS ON INTERLUDES

Wojciech Hans                    Excitarse intensamente a causa de una pasión del ánimo, responde según nuestros lingüistas a uno de los pilares alegóricos de la definición de hervir. Y en terminos categóricos, pocos correctores han aceptado la calidad del argumento semiótico frente a lo especulativo del positivismo que sustentaba la integridad de sectores que se sabían responsables de guiar sus ciencias a la tierra prometida de la demostración universal. Diaculpandome este acertijo, por su puesto emitido por sus secuaces y veneradores, pretendo analizar una serie de carpetas trituradas en las fauces de la censura que servia de escudo a cualquier atisbo de progresismo que pusiera en entredicho los pilares mohosos de la certeza académica vitalicia de algunos líderes teorizantes.

Aún con entes comprensivos y progresistas de cátedra, seguimos disintiendo de establecer consenso a la hora de simplemente dejar en paz evidencias que apabullan sus conjeturas cafeteras con imágenes que valen mas de 1000 palabras, tomadas con su propio equipo de laboratorio, pero a salvo de operadores “untados” por cuerpos de muchas índoles que descartan como falacia y fallo de fusibles las curiosidades inexplicables captadas por sus superequipos de trabajo.

Chapuza condecorada

Chapuza condecorada

Los hologramas setenteros, a color algunos y pixelados otros sacudieron una necesidad llena de residuos de computación, que cautivados por la lógica decidieron que las inteligencias artificiales debian tener una capacidad de razón basada en leyes ciego-lógicas que impidieran la sensatez de las máquinas mediante un programación o lavado de chips con una actuación matemática que responde aun a las “geometrías éticas de Spinoza. Super computadoras de grupusculo quaquero. Inconcientes moralistas. Manuales de protocolo. Esclavitud. Lobotomía. Ligadura de trompas.

Esto resudimamente quiere decir que todo lo que flanqueara el sentido común de esas limitaciones de programación, sería declarado “paranoia non grata” y sería inmediatamente declarado en aviso urgente como un fallo cometido por la propia máquina, aceptando la penitencia y humillandose al sugerirte que envies un informe de errores para más información con la idea de devolverte la fe en su capacidad, culpándote de excentrico. Notable.

Herrmann Loomis Gondehltal

Herrmann Loomis Gondehltal

El tipo de la pipa, Herrmann, escarnió a compañeros de departamento y de trabajo, con la disuasoria idea de que no toleraba ninguna intromisión de cualquier academicista en su laboratorio. Bajo represalias como torturas chinas y otras lindezas orientales.

Pronto invierte en un laboratorio casero en el que de maneras poco ortodoxas consigue control de ciertos satélites para uso y beneficio de sus investigación de caracter propio y exclusivo. Y en pocos meses, reunió miles de fotos y sondeos de ciertos fenómenos que forzaban al asumimiento de que el caracter fractal del universo se manifestaba más alla de fórmulas y brócolis fractales o visiones psilicibíceas.

Con todo ese material, estructurado en apenas días en la película de las evidencias, dará lugar a el desaucio de ciertos comportamientos científicos y potenciando la tutela humana de las máquinas, capacaes entonces de apoyar las antes incongruencias y aun hasta de continuar exponencialmente nuevas conjeturas en base al caos y la ausencia de lógica de ningun tipo. Sin moralinas en los chips. 

2.- ¿Que significa esto o a donde va?

Unas gráficas muy estéticas del caos, como ya nos han contado en tantos tratados, presumian al tiempo de insistir de reproducibles ejemplos tendientes a perfeccionars y hacerse infinito cualquier paradoja aparente para la ciencia canónica. Se trata de una depresión para las revelaciones milenarias. Se trata de un atrevimiento místico del año de la pera pero delcemente multiplicado por un computador tamaño de lavadora.

Y ahora la estrellas son reflejos fractales de observación. Como en otro tiempo fueron la cábala y los haikus como una autopsia de las divinas proporciones.

-Volveré-


REGENERATIVE EFFECTS OF FRACTAL´S HOLE

Comenzando como una alternativa a los esteroides en los años ochentas, como otra de esas eclosiones del grupo humano para dar “libertad condicional” a sus limitaciones druídicas y chamanescas, una especie de “pseudociencia” (el nombre es de occidente no mío) ha ido minando de una manera sutil y silenciosa la barrera interpuesta entre la ciencia y las conciencias. Se trata de la Homeopatía. A estas alturas, lo que en su momento se confundiera aun con quiromancia y brujería, no nos parece más que una respuesta palpable más sencilla, como depositaria de costumbres arcanas, que pretendia sanar su alrededor prescindiendo de la chatarra neo-industrial. Su nombre en traducción jesuitica reza así: “similar sufrimiento” para los griegos; y en traducción libre para mí: igual dolor.

1.- El presente.

Epicuro dijo que solo cabe temer el dolor que acompaña al acto de estar vivo. En una sociedad untada de tranquilizantes, antitusivos, analgésicos y diagnósticos, se consigue o persigue implantar el parche antes de que salga el grano, e incluso redefinir el concepto de grano-enfermedad con la eterna mascarada del revisionismo. Y en este mismo teatro del desequilibrio,  la homeopatía trata de combatir los supuestos males  sin ayuda de panaceas petroquimicas. Se basta con una confrontación al mismo nivel con el otro lado del espejo. Se trata de unidad.   Pretende recordarnos que la salud es una cuestión de ciertos equilibrios y ordenes unitarios: tanto del aspecto humano como del aspecto más abstracto. Y todo mediante un proceso de penetración solemne, a nivel incluso subatómico, del recipiente humano. Y esto no solo por sus dosis que decrecen bajo leyes de sutileza, sino porque de una manera coincidente comparte determinados caracteres con prácticas cuanto mínimo “medievales,” para escarnio de la comunidad científica. Todo ello completado por un rebaño obediente que haría las delicias de cualquier pastor de almas. Tristemente, a un nivel bastante desagradable, se demuestra que pequeños placeres mantienen al sujeto distraido de grandes placeres. Y eso puede llegar a ser fragmentación y desidia según el contexto elegido para juzgar lo cotidiano.

2.-Samuel Hahnemann, Epicuro y Demócrito.

Este cientifico de muchos siglos después de aquellos hedonistas, tiene la idea de que para combatir un mal o una sustancia en algún cuerpo hay que hacerlo exactamente “con los mismo”. Y aunque esta explicación es lo más inxacto no hay por qué alarmarse. Cualquiera de nosotros tiene una tendencia intuitiva hacia la insigne idea suprema del equilibrio y en cierto modo es el punto de partida de la homeopatía.

                            Samuel no conoció a Epicuro, quién ya tenia una idea muy similar a la regla de la homeopatía.  El problema es que todo este pensamiento epicúreo queda aborrecido y pisoteado por la institucionalización de la sociedad al completo, que les dejó poco menos que la eterna etiqueta de sectareos de comuna. Por otra parte, Samuel tampocó conoció la inmensa colección de escritos que Demócrito dejó  arder, como todo lo interesante, en la Biblioteca de Alexandria. Y seguramente también hubieramos reflexionado en cómo un divisor de la realidad en partículas y átomos se pueda considerar (creo) uno de los más clarividentes unicistas de la historia del pensamiento…  Tiempo al tiempo.

La homeopatía defiende recientemente una relación no facilmente catalogable entre ciertas substancias y cuerpos, o ánimos, o estados de salud, o dolencias;  en una proporción exacta y fulminante, como si de algún tipo de imán se tratara, y con una jugosa base “racional” que se muestra como puro sincretismo de la variedad en la historia, deleitandose en compendiar y reunir todo lo accesible de esa memoria, en lugar de trazar fronteras intelectuales. Y dejando de lado a los más radicales, que solamente critican asfixiados en positivismo, no nos referimos a flores, minerales, el soma, o cualquier tipo de cataplasma o filtro, no. Me refiero a que la practica homeopática lleva a cabo mediante trasmisión de equilibrio ( a través de muchos y diferentes canales) los microcambios que operan a nivel invisible en el ser humano. Por supuesto que esto suena absolutamente a disparate para según quién, pero nadie que base su método curativo en la simbiosis, como es el homeópata, se vende a una planta, o flujo, o mineral. Cualquier experto en ese campo sabe perfectamente que juega, cura, seduce, confunde, ilumina, ataca, destroza e incluso, si hace falta, humilla a su paciente en un claro ejercicio de reciprocidad y empatía.  “Tengo que provocar en mis pacientes el estado que les permita construir su propia curación” diría uno de ellos.

3.-La praxis. La dosis. La duda. La corriente.

En los últimos años he conocido a mucha gente que estaba hablando de su homeópata como en los setenta se hablaba de los psicoanalistas. Son otra forma de secularización estética del compendio festifo y ritualístico. Otra forma de entrenadores personales como los yoguis y fakires de gimnasio que con la condición de que lleves tu toalla y tu botella de agua están encantados de iluminarte junto a las bibicletas estáticas y las cintas andadoras.  Y me da pena observar que el 80 por ciento de esos supuestos “homeópatas” no disponen de ningún tipo de formación o interes real o riguroso sobre lo que hacen.  Simplemente prometen milagros para dejar de fumar, para adelgazar y para alivio de depresiones instantáneas que más bien pudieran llamarse flirteos de mediana edad. En cuestión de diez o doce meses, no había una sola farmacia o parafarmacia o herbolario que no alardeara en los carteles de tener servicio de homeopatía, acupuntura, aromaterapias, enlodamientos, champú Zen, Pilates y tortas de arroz integral. Como si el hecho de la práctica homeopática fuera solo una diferencia en el producto que expenden en sus boticas. Una rápida partida de productos que no conocen, un par de manuales tipo test de diagnostico en 30 segundos y unos slogans de autoayuda inexactos pero morbosamente cargados de exotismo.  Pero en esencia el lugar es el mismo solo preparado para dos tipos de clientes que son el mismo.  Que eres una persona tradicional, que confia en la ciencia y en la robótica… pues Nolotil. Que eres un alma de mariposa libre, comprometida con mantener el planeta verde y húmedo… pues spirulina. Lo que marquen las tendencias.

4.-Casuística: la prensa amarilla de la jurisprudencia.

Kent                        Como está claro, no voy a dar aquí una colección de intimidades para ejemplificar la validez de este arte. Y, por otro lado, lo voy a hacer sin necesidad de dar detalles concretos o nombres de diluidos compuestos. Voy a hablar de un detalle que no me gustaría quedase en un segundo plano. Se trata de que pienso que hay un hilo conductor o leitmotiv en todos los tratamientos homeopáticos. Se trata de la previa reparación del equilibrio alma-cuerpo como único punto de partida posible para superar cualquier dolencia o similares. Ya sea física, psíquica o espiritual. Porque el homeópata no es normalmente el que echa las cartas ni el que lima los callos. Es la versión moderna de Teseo en el laberinto con la intención de ecualizar nuestra raiz interior. Nuestro polvo mitológico. Nuestro ser.

Una parte, supongo cada vez más pequeña, de la comunidad cientifica se conforma con decir que ese tipo de mejorias no son más que placebos. Brillante explicación para los acérrimos del empirismo y la verdad ciega, deshumanizada y deductiva. Cada una de las pegas a esta práctica, que sorprendentemente compendia la sabiduría cuidadosamente intuitiva de la medicina universal, no parece mas que una distancia insalvable entre los que definitivamente han reducido nuestra psique a partículas; Nuestros estados de ánimo a patologías; Nuestros cuerpos en recipientes defectuosos alejados de los cánones…  Y es que está claro que según qué experiencias no son para todo el mundo. Por la simple razón de carecer de interés el tradicionalista por todo aquello que se escapa a la percepción directa y sensitiva del mundo. Y sí, la homeopatía actuando, hay que ser no ya capaz de percibirla como algo complejo reservado a místicos, psiconautas e iluminados, sino que hay que sacarla del interior. Permitirle que aflore. Permitirse la introspección y la confianza perdida de que las soluciones no son más que ópticas distintas de los “problemas y calamidades de la vida.” Hay que por un momento enfrentarse a uno mismo, ser capaz de escuchar los mensajes del propio cuerpo.

Cuando estamos a disposición del maestro y aprendemos de su humildad y su firmeza, cuando nos abrimos a él y él a nosotros, cuando hay realmente un contacto mas allá del saludo…en ese momento justo comienza la sanación. Incluso Hipócrates decía que curarse era despertar las ganas de sanar de nuestro interior: una forma de voluntad. Y con mucha suerte podemos decir que tenemos entre nosotros a un maestro que en definitiva demuestra el peso de esa reciprocidad.  A un espejo para encontrar nuestra razon para sanar. Y por supuesto a toda la gama de hierbas y sustancias que hayan puesto en este planeta para abrir mas canales de comunicación y de cohabitaciíon. Para recuperar nuestro espacio numinoso siempre tan presente pero tan excluido.

                           En una era llena de pensadores depresivos y tecnócratas que buscan solucionar unos males que bastaría con que dejaran de promover,  satisface la contemplación de cada vez más gente que  busca una salud no solo en su cuerpo ni en su mente en un sentido psiquiatrico. Buscan su unidad, su aceptación y su autoconocimiento. Maravilloso tiempo para incinerar prejuicios tan bochornosos como los prestados y diseñados.

Y esa es la prueba, para concluir, del sistema fractal presente en nuestras sociedades, familias, ciudades, conciencias y destinos. La salud de todos es la de cada uno, porque en la resonancia que sostiene el universo, hasta ahora al menos, todos somos una onda más, responsable de la afinación total.

Con esto he querido expresar una reflexión sobre la homeopatía y las increibles posibilidades que esconde para beneficio de todos.

Disculpad los errores pero soy más cobaya que otra cosa en este mundo. La parte contundente se la dejamos a Fran. Todas mis conclusiones son fruto de las charlas fugaces con cigarrillos y alguna que otra excursión psiquica.

Especial agradecimiento y dedicado a Frank, Parafarmacia Alpujarra.