LAS FIERAS

 

Hace unos años, algunas cadenas televisivas se empeñaron en amenizar el dulce sueño de la sobremesa a base de documentales de naturaleza; esos en los que podíamos ver al pingüino emperador intentando subsistir en su f río hábitat, o deleitarnos con el inteligente comportamiento del chimpancé. La cosa fue a más, y rara era la cadena que en su programación diaria, no incluía un documental de la “National Geography” u otras firmas de producción internacional o nacional. Parecía que de pronto, la sociedad se había vuelto curiosa; interesada en temas no tan triviales. Parecía que comenzaba una nueva era en la que el espectador televisivo demandaba información, cultura, etc. Parecía, en definitiva, que esas fieras de la sabana eran más interesantes que esas otras de los programas rosa; la hambrienta hiena africana en su perpetua lucha territorial con el león, era más atractiva e interesante, que la “fiera” de Belén Esteban en su batalla patética contra las “rapaces” de vuelos periodísticos. De pronto, todo el mundo comentaba a sus amigos, algún avatar felino en la seca sabana africana. Otros daban detalles sobre tal o cual curioso comportamiento de no se que tipo de foca ártica. Y todos al menos, aprendimos a situar en el mapa, países como Kenya o Tanzania, y lugares como el desierto del Kalahari o el estrecho de Bering. Luego, a estos documentales sobre la madre naturaleza, se les sumaron otros de divulgación científica y otros de distinta índole. Por supuesto que todo el mundo los veía; estaba de moda hablar de ellos y corría un tufillo intelectual, en el que quedaba muy mal tener cualquier atisbo de conocimiento de las nuevas aventuras o desventuras de las Belén Esteban y otras. Este país había cambiado, ya nadie era testigo visual de la telebasura; programas como Salsa Rosa o Gran Hermano estaban presuntamente acabados. Más tarde se supo, que esto no era del todo cierto y que el grueso de la audiencia televisiva seguía concentrado en las “fieras” de color rosa. Había surgido un prejuicio televisivo; yo pongo los documentales de la “Dos” pero en realidad veo a los subnormales del “amor” rosa, por supuesto. Entre tanto, en la sociedad surgía el debate siempre ambiguo sobre si: ¿Vemos sin remedio lo que nos arrojan por esa caja tonta, o nos arrojan lo que demandamos porque no tenemos remedio? En cualquier caso, menos mal que siempre nos queda la opción, a veces olvidada pero muy gratificante, de coger el mando, pulsar ese botoncillo mágico de apagado, y acabar fulminantemente con todas las fieras, unas y otras; como si de un superpredador se tratase.-

Alberto Soto

Anuncios

2 comentarios

  1. guarro

    Animales dentro y fuera. En el olor de las calles se nota.

    noviembre 21, 2010 en 3:16 pm

  2. Anna Waterkant

    el olor a territorio marcado?

    noviembre 23, 2010 en 2:04 pm

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s